El populismo inmobiliario


Cuando las grandes construcciones no tienen futuro

Esta quizás sea una de las frases más usada en la historia reciente en la zona del Levante español, y posiblemente sea una de las que volvamos a escuchar cuando el debate sobre el parque temático de la Paramount comience sus obras, y es una frase oigan, que justifica todo, porque un puesto de trabajo para hoy, merece la pena, y ciertamente cada puesto de trabajo es valioso, pero después de estos años, ¿Qué hay detrás de los sloganes?, y sobre todo ¿existe el populismo inmobiliario para conseguir ciertos proyectos?

paramount

El parque en cuestión está presupuestado por 206 millones de euros, más otros 100 millones del complejo, y los promotores son por una parte la Administración Pública con un 8% (dinero que sacara cogiendo de algún presupuesto menos honorable como la dependencia), y de la cual, aún sigo sin entender que hace metida en negocios privados, y el resto gracias a fondos de inversión y créditos, es decir, dinero del que habrá que pagar intereses.

Y sobre todo, después del despeño de otros parques temáticos impulsados sobre todo por administraciones con ganas de construir y palpar la arquitectura del espectáculo, ¿es viable este último proyecto megalómano?, la respuesta por extrapolación de los otros ejemplos es un gran NO, Terra Mítica costo mucho más de lo presupuestado, unos 425 millones, y a día de hoy debe una gran deuda, y pertenece a un grupo inversor francés que quiere cerrarlo. Pero claro, como es una apuesta de la administración, la inversión está asegurada, porque digámoslo claro: “la administración va a pagar las malas decisiones de las construcciones”, porque se coloca en un lugar que no le corresponde, apoyar inversiones privadas. Podría invertir en planes de empleo o ayudas a pymes, ¡Esto va a generar trabajo!.

arquitectura del espectaculo

Si además contamos que el promotor de todo esto, no recibe dinero de la Paramount (que no arriesga nada), que tiene problemas con la justicia por el caso Umbra, una trama de corrupción urbanística, que el club de futbol que regenta está en dudoso estado por no decir endeudado, cabe pensar que la gestión de esto no está en las mejores manos, pero bueno, a eso estamos ya acostumbrados ya, ¿o… no?.

Y muchos me pueden decir, ¡tú!, pero si eres arquitecto y has sido jefe de obra, además que te has dedicado no sólo a la construcción de casas y chalets por todo el territorio, sino también has practicado la arquitectura del espectáculo desde aquí, como vas a estar en contra de construir y realizar obras, y la verdad es que no estoy en contra de construir, ni siquiera estaría en contra de construir el parque, pero con ciertas condiciones, y sobre todo, con verdaderos emprendedores, que se jueguen solo su dinero, ya verán como solo se construyen proyectos viables. Y sobre todo, me sorprende después de la crisis del ladrillo, con auténticos cementerios de construcción en la comunidad, sigamos sin tener la imaginación de buscar otros modelos, porque no un parque de atracciones entre los forjados y pilares de un resort abandonado, donde todavía familias sin apoyo de la región luchan por sus inversiones, coloquemos toboganes entre adosados, quizás alguna piscina se pueda llenarse de agua de embalse, con chiringuitos alrededor de las construcciones y algún que otro puesto de recuerdos, tipo “yo estuve aquí en la época de la burbuja”, y podamos ver cómo hemos creado un paisaje con collages de estructuras vacías dentro del gran paisaje mediterráneo y levantino.

Claro, paisaje, como los paisajes construibles ya tienen su propio resort, ya sea acabado o no, que funcione (y este caso me alegro) o no (y en este caso entristece la falta de planificación arquitectónica), pues porque no se realiza el parque en un paisaje, para que adquiera mayor valor, para que si va a la ruina, la naturaleza pueda reconquistar su terreno a lo largo de décadas.

Y mire, en estas cuestiones me considero una persona liberal, si los estudios de viabilidad son razonables, el dinero lo pone la inversión privada “únicamente” (y con esto me repito), y no financiación pública venga de donde venga, incluyendo banca que controla la comunidad autónoma, si los promotores compran un terreno que no tenga ninguna protección, pues oiga, hagan su negocio, pero en esta España sureña, estos proyectos suelen oler a: que la administración corre con riesgos, que los estudios de viabilidad parten de considerar que vamos a convertirnos en la baja California en unos años (algo optimista ¿no?), que la caja de ahorros de la comunidad (controlada políticamente y de privacidad dudosa) será la inversora con muy ventajosas condiciones, que por supuesto no echara a la calle si no pagan, sino que renegociará al deuda, y por supuesto, que se va a construir en terrenos con algún tipo de protección, porque son bonitos y sobre todo, si se recalifica la protección mucho más baratos que el de cualquier propietario que pretenda sacar un duro solo por vender.

Y que jugando el papel social, hay que convencer a la opinión pública, pues soltemos alegremente el canto populista inmobiliario de la década: “esto da trabajo”.

Me gustaría dejar claro, que este artículo no pretende estar en contra de un proyecto en concreto, aunque es evidente que parte de un tema de actualidad, sino de una forma de hacer, o incluso de ser, y no me digan ustedes, ¡qué falta de imaginación! ¿La solución a la crisis de la burbuja es crear otra?, creo que damos para mas.

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